LA PEREZA

LA PEREZA

Introducción:

Vamos a hablar en esta lección acerca de un enemigo del alma, el cual muchas veces consentimos: la pereza. Uno se preguntaría ¿la pereza es pecado? Y la respuesta de Dios a este interrogante, es afirmativa. Sí, para Dios, la pereza es pecado. La vida cómoda, el deseo de ser servido, la indolencia para las tareas que nos corresponden, no se compatibilizan con el llamado de Jesús:

“…el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá, y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 10:38-39)

El negarnos, la renuncia a nuestros propios deseos, el servir a los demás, nada tienen que ver con la pereza. Veamos:

1-   El Seguir a Jesús y la pereza:

Jesús nos llamó para que le sigamos, y para que le sirvamos: “Si alguno me sirve, sígame…” (Juan 12:26). Él cuenta con nosotros como sus siervos, como los obreros de su viña, como sus colaboradores. En otras palabras, Él nos ha llamado para que cumplamos una gran tarea “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23)

En el hogar, en el trabajo, en el estudio, con nuestra familia, en el servicio de la iglesia, estamos llamados para trabajar para Dios. La pregunta sería: ¿cómo me estoy comportando con mi Señor? ¿Estoy haciendo todo esforzadamente y con responsabilidad?

El llamado de Jesús incluye la renuncia:

Veamos algunos ejemplos:

  • Renunciar a la comodidad.
  • Renunciar a poseer siempre lo mejor: la mejor casa, la mejor comida, la mejor ropa, etc…
  • Renunciar al deseo de ser servido siempre.
  • Renunciar a eludir siempre el trabajo más difícil, o el que no me agrada.

2-   Los últimos tiempos y la pereza:pereza

Estamos viviendo los últimos tiempos. Como el Señor lo anticipara son “tiempos peligrosos”. Este mundo está por terminar, y los hijos de Dios esperamos la gloria venidera del Señor. No son tiempos de dormir, ni de acomodarse demasiado en este mundo.

Somos peregrinos y trabajamos para el reino eterno.

Un soldado que está demasiado cargado de cosas para su comodidad personal no estará ágil para enfrentar a su enemigo.

3-   El sueño y la pereza:

“La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma negligente padecerá hambre” Proverbios 19:15

“Como la puerta gira sobre sus quicios, así el perezoso se vuelve en su cama” Proverbios 26:14

Hay veces en que la cama se vuelve nuestro peor enemigo. Estamos dispuestos a renunciar a otras cosas, pero no a nuestras horas de sueño, aún cuando sean excesivas. El diablo procura tenernos amarrados en la cama al precio de desatender todas nuestras obligaciones, y llevar una vida indisciplinada y desordenada. La Biblia en sentido espiritual nos habla acerca del andar despiertos “aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” Efesios 5:16.

El sueño puede ser una verdadera herramienta de Satanás para que descuidemos nuestra vida espiritual. Por ejemplo: descuidar la oración y nuestros deberes y responsabilidades en general

4-   Las excusas de la pereza:

Eclesiastés 11:4 dice: “El que al viento observa no sembrará, y el que mira a la nubes no segará” Este versículo nos habla de ciertas excusas como ser: “No hago este trabajo porque no es el tiempo…” o “Hasta que no estén dadas las condiciones….” o “Nadie me apoya” o “No lo hago porque es difícil…” etc…

Otro versículo dice: “El alma del perezoso desea y no alcanza, más el alma de los diligentes será prosperada”

Proverbios 13:4

“¡Qué lindo si tuviera esto o aquello, o si pudiera..!” Pero la realidad es que no hace falta nada para procurarlo. El perezoso ve todo como inalcanzable, como si nada dependiera de su esfuerzo. Esto también es una excusa.

5-   Las consecuencias de la pereza:

Los resultados de ser perezoso, son nefastos tanto en la esfera material, como en la espiritual. Veamos algunos ejemplos sobre el primer caso:

“Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de las manos se llueve la casa” Eclesiastés 10:18

“Pasé junto al campo del perezoso… habían crecido los espinos, ortigas habían cubierto su faz” Proverbios 24:30

Basta observar la casa y su cuidado, para darnos cuenta si hay o no pereza. Donde hay un perezoso empieza a crecer el desorden, la suciedad, comienzan a aparecer cosas que se rompen y no se reparan. Sin lugar a dudas, muchas veces el hogar refleja el estado espiritual de una familia.

Obviamente podemos encontrarnos también con el triste caso de aquel no que no trabaja, presentando un montón de excusas, por lo cual toda la familia padece hambre y vive mendigando. Esta consecuencia extrema de la pereza la presenta Proverbios 20:4 “El perezoso no ara a causa del invierno, pedirá pues en la siega y no hallará”.

Las consecuencias de la pereza en nuestra vida espiritual son también gravísimas.

Una persona que se torna perezosa en su búsqueda de Dios en la oración, en congregarse, en guardar los mandamientos, es una persona que fácilmente puede caer en el engaño y aún perder la vida eterna. Dice Hebreos 6:12 “…que cada uno muestre la misma solicitud hasta el fin para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos”

6-   Otros pecados y la pereza:

La pereza es una puerta abierta a muchos otros pecados. Con mucha razón se dice que “una mente desocupada es el taller de Satanás” El ocio, el no ocuparnos en nada, nos hace susceptibles de ceder a toda clase de tentaciones. Veamos dos ejemplos:

  1. a) La crítica y la pereza:En su propia opinión el perezoso es más sabio que siete que sepan aconsejar”

Proverbios 26:16. Jesús habló también de los “muchachos de la plaza” que están sentados y nada les viene bien. Así también hay personas que nunca hacen nada y se sienten con autoridad para criticarlo todo.

  1. b) Los pecados sexuales y la pereza: Encontramos un ejemplo de esto en Dice 2 Samuel 11:2 “Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa…” Lo que sigue a la historia es el adulterio de David con aquella mujer. ¿Cuál fue la causa? La pereza, la vida ociosa, cómoda. Mientras todo el pueblo estaba en el frente de batalla, David estaba durmiendo la siesta y al levantarse, mientras paseaba, Satanás le puso el anzuelo delante, y lo mordió. Las fantasías, los malos pensamientos, se abren paso en la vida del perezoso.

Conclusión:

Son tiempos de servir al Señor y guardarnos en santidad. Tiempos de vivir ordenadamente y con disciplina, tiempos de “gastarnos” para Él.

La pereza se levanta como un enemigo que debe ser derrotado. Piensa por un momento, ¿hay alguna actividad o responsabilidad que no estás cumpliendo por la falta de esfuerzo? ¿Te está venciendo la pereza en tu vida espiritual?

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo donde quiera que vayas” Josué 1:9