Testimonio, para amar más y lo que lograremos es ser como Cristo.

Queremos proyectarnos a los vecinos, llegar a personas enfermas, en cárceles, y en otras necesidades, siendo humildes en la palabra.

Lo que desde luego hace única a la cárcel “Cristo la Única Esperanza” es que los internos son conscientes de una doble culpa: como delincuentes ante la sociedad, y como pecadores ante Dios. La cuestión es si la sociedad es capaz de perdonarles, aunque sea mínimamente, de la misma forma que les perdona Dios dándoles una nueva oportunidad en su vida.